Ahora que está tan de moda ver hacia atrás en la historia de Los Planetas, con pelis, documentales y la de Dios, nos parecía muy interesante recuperar este obra reflexiva y diría que testamentaria de Nando Cruz, publicada en 2011. En aquel momento no era necesario encumbrar a nadie todavía, y lo que molaba era escarbar entre los entresijos del antes y el después de la publicación de este disco histórico que por momentos estuvo a punto de llevarse por delante incluso a la propia banda granadina.
Nos remontamos entonces a 1997, en un momento en el que Los Planetas estaban al borde del colapso, y que en cambio hicieron todo lo posible para que su tercer disco fuese una realidad. Lo iban a hacer sin Florent, y con los ojos atónicos de su manager y su sello (RCA / BMG), que veían cómo los chavales se iban a Nueva York a grabar, en un delirio absoluto. Un año después empezaría la leyenda, ya que “Una semana en el motor de un autobús” se convirtió en el disco más importante publicado jamás por una banda indie, según el crítico Jesús Llorente, y fue elegido por la RockDeluxe como el mejor disco de 1998 y el segundo mejor de la década. Atrás queda mucho dolor y muchos obstáculos y problemas internos.
Esta es una historia que todo fan musical debe conocer, así que ve a tu librería de barrio (o a la web de Lengua de trapo) y regálatela.
