Con la formación más que asentada y con un horizonte consciente y prometedor a todos los niveles, la banda madrileña Selvajes continúa deshojando la margarita del que será su segundo larga duración tras el considerado mixtape El despegue (Indica, Virgin). Ese primer álbum hizo honor a su nombre, ya que sirvió precisamente para encender motores y empezar poco a poco a volar mediante un elenco de diez canciones que hoy sabemos que, como el vino, se degustan mejor a largo plazo y, sin duda, también en el directo.
Y es que los chavales no han parado de currar en esta etapa tan importante para afianzar su sonido y poner el foco en poner un paso por delante a la voz, seguida de unas guitarras que, al rebufo y entrelazando riffs endiablados y punteos de aparente inocencia, ponen la alfombra roja a cajas, bajos súper divertidos, platos y rítmicas. Si La antorcha humana nos llevó al Manchester más noventero poniéndonos sobre aviso de hacia dónde irán Selvajes desde este preciso momento, en este Tiempo de uso la banda parece irse un poquito más atrás gracias a ese punto más disco, quizás más del pop estatal, algo que no deja de ser meritorio. Así, estos tres minutos sirven para cuestionar nuestra relación con la tecnología y el tiempo que pasamos conectados.
El mítico Nokia de toda la vida protagoniza la portada como el símbolo de una época en la que el teléfono servía solo para comunicarnos y no tanto para hacer el tolai, apuntalando una idea que será estructural en el nuevo trabajo de Selvajes: qué hacemos con el tiempo que tenemos. Lo mejor es que la combinación de sintes, guitarras y elementos propios del lenguaje urbano funcionan de diez para abordar esa hiper-conexión, esa presencia enfermiza de las pantallas, planteando la necesidad de recuperar la atención en lo real, en lo que sucede fuera de dichos aparatos, sin tachar a la tecnología de problema pero sí cuestionando qué lugar ocupa en nuestras vidas.
«Tiempo de uso» da nombre al nuevo LP.
Este segundo adelanto de Selvajes tras La antorcha humana, al igual que todo el disco, ha crecido entre las salas de máquinas de Alamo Shock, Audiomatic y Estudio A, gracias al currazo a modo de coproducción de Selvajes y Guille Mostaza (éste con una implicación especialmente destacable), contando además en la asistencia en grabaciones y mezclas con los siempre presentes Diego Perinetti, Guiem Rigo y Nicolás Manzanares. El portadón es cosa de Javiera psd, y el móvil Nokia no sabemos de quién es, pero en cuanto nos crucemos con los Selvajes les pediremos el dispositivo para volver a petarlo en el juego de la serpiente. ¡Vicio!
