Revista Sold Out > Noticias > Entrevista > “Son quince años levantándome feliz cada día, y eso te da fuerza para continuar, para crear cosas nuevas». Patri Aragoneses, liderando desde ARA Music Group.
Patri Aragoneses

Es otra tarde frenética para Patri Aragoneses, de esas en las que, además, las obligaciones de la vida común se cruzan con esa montaña rusa emocional que supone trabajar en la industria musical al más alto nivel. En las últimas semanas todo el mundo habla de su labor, y es que son ya quince años los que lleva al pie del cañón empresarial en un mundo nada sencillo, trabajando con artistas consolidadísimos a nivel nacional e internacional, y canalizando su trabajo en ARA Music, que es muchísimo más que una productora de conciertos y festivales. Es un honor para la Revista Sold Out poder charlar un ratito con Patri Aragoneses antes de que saliese pitando a seguir cumpliendo su to-do-list de cosas chulas en torno a la música en directo.

¡En ARA celebráis pero no paráis!

La verdad que cuando pase todo esto y mire hacia atrás… Parece que estamos en el presente pero la realidad es que ahora mismo estamos cerrando todo el futuro. Es cierto que estamos entre pre-producciones y producciones, pero el día a día en la oficina es 2027 y 2028, y eso es tremendo. Intento aprovechar siempre para cerrar la oficina en verano lo más que puedo, unas tres o cuatro semanas, porque después casi todos los fines de semana tenemos conciertos. Las personas de la oficina se van administrando sus días y demás, pero como somos promotores de venta de entradas, en verano y más este año preelectoral hay muchísimas opciones, mucha oferta entre festivales, ayuntamientos, y entre medias se nos ocurrió montar una fiesta para nosotros.

¡2028! ¡Lo rápido que va todo!

Si te digo la verdad, yo no sé ni qué día es hoy (risas). Mi cabeza nunca está en el día de hoy. Es cierto que hablo de 2028 en relación tan solo a recintos grandes, porque cuando hablamos de recintos como el Movistar Arena, el Buesa Arena (Vitoria) o el Príncipe Felipe (Zaragoza), espacios en los que también hay deporte, la cosa se complica. Ocurre algo parecido con los teatros por sus programaciones internas. Si en alguna ocasión conseguimos alguna fecha cercana tiene que ver más con que se les ha caído algo, y supone unos pocos meses de venta. Ahí vamos, jugando con las fechas siempre.

¿Cuántos personas sois en la oficina?

Somos unas ocho personas por regla general, contándome a mí. Es una pasada, y con una pandemia de por medio en la que, por cierto, llegué a estar un tiempo sola y fue algo complicado. Veo todo el proceso desde el principio con satisfacción y como aprendizaje, es decir, tengo claro que me gusta muchísimo el negocio y los números, pero la base es que me gusta muchísimo la música. Disfruto mucho el directo, el estudio, la prensa… Y, por suerte, no me canso, ahí está la clave. Hago algo que me hace muy feliz. Son quince años levantándome feliz cada día, y eso te da fuerza para continuar, para crear cosas nuevas. Cuando entiendes el negocio y que todas las patas de esta industria son necesarias, no es que juegues mejor: es que juegas a tu manera.

Cuántas experiencias hacen falta para entender un camino así.

Cada día es, como decías en la introducción, una montaña rusa. Sabes cómo empiezas el día pero no sabes cómo lo vas a terminar ni a qué hora. Siempre pasa algo que te sube o te baja el ánimo, como cuando de repente te llega un proyecto nuevo, una gira, algo que nos sorprende e ilusiona mucho y, de repente, todo se frena y ponemos el foco en ello, fruto de la ilusión. El aprendizaje depende al final de las ganas y de querer de verdad hacerlo bien, y es cierto que todo cambió muchísimo después de pandemia, he visto nacer muchísimas oficinas y a ninguna le veo esa necesidad que yo tenía al principio de querer saber. Yo hacía por estar con los compañeros haciendo preguntas, viendo qué era una editorial, qué hace una discográfica, qué es el management. Cuando entiendes las cosas y las reglas del juego, juegas mejor aplicando además tu manera de ser a tus decisiones, y como yo no sé quedarme con algo que me guste más o menos, termino haciéndolo todo.

Desde fuera, ARA no deja de crecer sin hacer ni un poquito de ruido.

Trabajamos con cordura, con humildad y con el buen hacer de no meternos en lo que corresponde a otros, respetando a todos los compañeros, cada uno en su tierra. Cuando llegas a una ciudad que no es la tuya, llamas al compañero de allí por si lo quiere hacer a medias porque igual yo tengo al artista pero él conoce el lugar. Me parece una forma humana de trabajar. Quizás haya gente que no lo vea de esta forma, no lo sé, partimos de la base de que quizás quince años no son nada, que hay muchas oficinas que llevan el doble de tiempo, que las experiencias sirven mucho, pero al final cada uno tiene que analizar cada situación que se plantea, y más en la deriva artística actual. Al respecto de los nuevos artistas (ligados a RRSS en muchos casos), una sabe jugar pero al mismo tiempo no, ya que se juega en base a la carrera de un artista, y si el artista es efímero nuestros números también van a serlo. Da un poco de miedo o respeto porque es lo más parecido a un campo de minas: aquí piso firme pero a unos metros de ahí no sé cómo va a ser, es decir, en cinco o seis meses cuando se celebre el concierto igual ese artista ya no es de interés. El aprendizaje en este sentido es más el de una ruleta rusa, y al final una se siente más cómoda con artistas de toda la vida en recintos de todo tipo de aforos, porque más o menos sabes qué va a pasar.

Lo viral deja de serlo en un swipe.

Lo veo dentro del negocio pero como otro negocio. Desde que empecé en esto, cada concierto me hace ilusión y como he dicho en otros medios, meterme en un recinto como el Metropolitano o el Bernabeu no me haría tanta ilusión. Me generaría nerviosismo, ansiedad, angustia, no por la venta de entradas (que es algo también complicado), más bien por lo complicado de sonorizar un recinto tan grande, al aire libre, y que todo el mundo se quede contento, incluso los que están atrás de todo… No tengo esa necesidad, lo máximo que controlo es el Movistar Arena, rondando entre las 15 y las 17 mil personas, y es perfecto para mí. Cierto es que ahora todos quieren hacer recintos cada vez más grandes, que en sus conciertos pasen cosas, que vengan colaboraciones y demás, y eso va escalando hasta un punto en el que no será posible subir más. Ya solo tenderán a bajar a partir de ahí, y a mí no me gusta bajar, en absoluto.

Y la gran burbuja que no explota.

Pero van explotando burbujitas. Nuestro recorrido, y da igual los años que pasen, siempre será desde ese respeto, dejando hacer más a los que saben y pueden hacer más, y buscando alternativas para poder seguir manteniendo el barco, a la gente de las oficinas. En ARA no nos gusta además tener todos los huevos en la misma cesta, preferimos tener muchas cositas, disfrutarlas todas y seguir en el camino. El reto era ser feliz y eso ya lo he conseguido, sobre todo porque lo difícil es mantenerse y así llevamos quince años ya.

Se intuye que lo que más te motiva de largo es la producción de directo.

Es que hay muchos pasos ahí. Hoy hablaba con las chicas de producción, porque a la vuelta de vacaciones tenemos entre 14 y 16 producciones solo en septiembre. No podemos ponernos a preparar las cosas el 24 de agosto, es decir, había que empezar cuanto antes. Entra ahí la negociación previa con la oficina o booker, el acuerdo firmado, la factura, el ticketing, la salida a la venta, el seguimiento, y en este último paso la comunicación, cambiando la publi si flojea, poniendo carteles, insertando cuñas… Todo es un vamos a por ello, y luego ya claro que trabajas y disfrutas mucho cuando son montajes que te obligan a entrar un día antes. Me divierte mucho, me encanta. El 99% es promotoría propia pero luego también hacemos producciones a otras oficinas y marcas, y lo trabajamos como si fuese nuestro, abarantando costes para que queden contentos y nos vuelvan a llamar. Entre tantas cosas que hacemos incluso llevamos trabajando de forma interna con una artista desde hace dos años, porque el management me gusta mucho también, tanto como estar en el estudio y ver cómo van quedando la mezcla, el master… Me parece mucho más bonito saborear el trabajo y el resultado de tantos años, que lanzar una canción que pete metiendo dinero a Spotify y no nos lleve a nada más. Es un deal estupendísimo a quien guste, sí.

Desde fuera es obvio que las grandes oficinas ya no apuestan por artistas en desarrollo. Lo tuyo es de agradecer.

Cuesta mucho algo así, nosotros llevamos dos años y ha sido un empeño mío porque veo algo único en esta artista, un talento que yo no he visto aquí. Entra en juego la persona, su educación, el respeto, lo trabajadora que es y tener claro que lo primero era su carrera a nivel estudios y luego ya está la música. Ha salido adelante con todo, ha aprendido a tocar el piano, la guitarra y se ha apuntado a clase de baile para soltarse. Es decir, ella está en pro de trabajar de la misma forma en la que lo hacemos nosotros. Es una apuesta a todos los niveles para no saber qué va a ocurrir con todo esto, y nadie me ha obligado, pero yo confío en todo lo que venga. El lanzamiento me toca a mí, y a ella le tocará defenderlo de la mejor forma. Entiendo que no todo el mundo lo haga, pero es mi ilusión, que insisto en que es la clave en todo lo que hago. Nos mantenemos en unas cosas y se nos permite jugar en otras.

Los proyectos que llevan tu firma y cara detrás, sí o sí imponen respeto, y eso es algo que te has ganado de sobra.

También a quién puedo proponer las cosas y de qué formas. Por ejemplo, si esta artista abrió para Los Secretos a modo de testeo, es por una confianza tal hasta el punto de que es la única que vino a la fiesta de aniversario. Les quiero un montón, sé que es recíproco y atendiendo a su personalidad parece mentira que sea una banda que lleve tantos años en activo (cumplen 50 el año que viene). Son tan humildes que dan ganas de llevártelos a tu casa. Este año están de parón para encarar el aniversario y no dejo de escribirles por Whatsapp que les echo de menos.

Eres un ejemplo para quien busca un hueco en esta industria tan apasionada pero también tan endogámica.

En lo relativo a puestos directivos dentro de las empresas ahora mismo creo que ganarían las mujeres a los hombres, y es verdad que predominan más los empresarios que la empresarias, salvando casos como el de Rosa Lagarrigue que es un ejemplazo a seguir, al igual que Virginia Bezares desde Logroño con Iregua. Quizás soy la pequeña, la pizpireta, la que más se mueve y, de alguna forma, me hago notar un poco más. Cuesta verlo, pero cierto es que el mundo está ahí para quien quiera intentarlo. Ellas llegaron antes que yo, y no sé si han llegado a ser tan cabezotas como yo, que cuando quiero algo lo intento una y mil veces y no me frena nada. Creo que he tenido las puertas abiertas a nivel industria y por parte de las empresas porque nunca he ido a competir. Siempre he tratado de tener mi espacio tratando de no molestar a nadie, con cariño y todo el respeto. Nunca han visto una amenaza en mí ni la van a ver. De hecho, donde pueden me terminan ayudando, o están ahí para cuando es necesario asociarse. Nunca me he encontrado ninguna trampa, pero es un mundo complicado y mi pasado como contable me viene muy buen para poder dirigir todo lo que llevo. Entre los impuestos, hacienda, cambios de leyes… Controlar eso es un plus. Y sí, puede que te encuentres gente que no es tan buena, porque los hay, pero como en todos lados.

¿Qué debería mejorar en la industria musical a día de hoy?

La respuesta puede ser muy amplia. Desde fuera lo analizo y diría que en ocasiones nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Con tanta oferta, con tanto festival, con tanto conocimiento a nivel artístico, con algunos artistas que no se merecen que se les llame así porque no tienen ni las ganas ni la educación para seguir, faltando al respeto a los demás… Es tremendo que un artista nuevo pero muy grande arranque el concierto dos horas tarde o que ni se presente. O que aparezca pero en un estado lamentable. Trato de evitarlos todo lo posible, no quiero un dinero que considero sucio, y me parece mal que se consienta. Tampoco entiendo que a nivel fiscal alguien pueda hacer trampas que además nos puedan salplicar a los demás. El negocio funciona bien, no es necesario nada parecido. Luego está la mala fé, el trabajar sucio… Y sí, es cierto que preocupa la cantidad de conciertos y festivales que salen de debajo de las piedras y que, en muchos casos, se están cancelando. No nos favorece a ningún promotor este hecho, y creo que habría que pararse a analizar la situación, que podemos extender a la cantidad de lanzamientos de cada semana y al infinito número de artistas que no sé quiénes son y de repente llenan una Riviera. En ARA volveremos ya al Movistar Arena, vuelve la fiesta Dabuti en La Sala, y la fecha más especial de todas será la de Soda Stereo (Ecos) el 24S con pinta de agotar entradas.