Revista Sold Out > Noticias > Entrevista > «Hoy necesito escribir sobre temas más complejos y un termómetro de esto está en las sesiones de composición» Kendall Peña (entrevista)
Kendall Peña by @bea11trice

Originario de Desamparados (Costa Rica), la historia del joven artista pop Kendall Peña sería digna de escribir un libro. Abrir las honestas canciones, que componía en su cuarto, al mundo de las redes sociales le cambió la vida, hasta el punto de actuar ante miles y miles de personas en sus primeras experiencias en vivo en diferentes países de América y Europa. Su vida, la profesional y la personal, cambió irremediablemente, y por cómo habla da la sensación de que ha sabido aprender de cada experiencia, de cada decisión. Aprovechamos su última visita a Madrid para charlar de todo esto, y también de su reciente álbum Hotel 506 (Universal MX) con el aire del Hard Rock Hotel al 100%.

¿Cómo estás en estos días de pausa tras los meses de lanzamiento?

La verdad es que el álbum tardó mucho en salir, al menos con respecto al ritmo que llevaba a la hora de lanzar música. Estamos hablando de un periodo de dos años, en un proceso en el que quisimos ser demasiado perfeccionistas, y hay que saber cuándo soltar lo creado. En España estoy muy feliz, es mi tercera vez aquí, me encanta Madrid, mi productor además es de Valencia (Fernando Boix) por lo que he ido conociendo otros lugares y creo que podría vivir aquí, me gusta mucho. Tengo mucho trabajo también en Latinoamérica, pero ojalá en algún momento pueda. Ahora ya con el álbum fuera, siento que estoy un poco oxidado porque he estado casi dos años prácticamente sin componer, y eso me jugó una mala pasada al principio porque sentía que todo lo que estaba escribiendo era horrible. Ahora ya estoy aprendiendo a diferenciar qué es lo que quiero, creo que este Hotel 506 va a ser el álbum más pop que vaya a poder hacer en toda mi vida, y ahora creo que iré hacia un camino más alternativo, más indie, que es algo que disfruto mucho. Quiero experimentar y estoy actualmente escribiendo porque para mí los discos son como mis diarios, son momentos de mi vida, y en esta etapa me han pasado algunas cosas y tengo material para escribir lo siguiente que venga.

Es interesante ese punto que cuentas cuando las ideas no quieren salir.

Cuando hice mi primer EP (Arde, 2023) la realidad es que escribí esas seis canciones y ya no escribí más. “Esto está perfecto, escribo increíble”, pensaba. Era mi primera experiencia, ya luego uno se va volviendo más crítico, tanto con el sonido como en lo que quiere contar, tratando de no caer en hablar de lo mismo. Hoy necesito escribir sobre temas más complejos y un termómetro de esto está en las sesiones de composición: esta semana he estado en algunas y duran más tiempo. Eso es algo bueno, aunque antes no lo veía así. Hacía una canción en veinte minutos y me sentía increíble, pero es que hablaba de cosas muy sencillas rimando fácil. Ahora es más cansado pero los resultados son mejores.

Hotel 506 está lleno precisamente de canciones escritas en habitaciones.

Yo soy una persona que casi no había viajado, exceptuando a Disney, a donde mi familia siempre quería ir. No íbamos a ningún otro lugar, por lo que cuando empecé a girar en México mi vida dio un vuelco muy grande. La gira duró unos tres o cuatro meses y luego me quedé allí dos meses más para empezar a trabajar en el álbum ¿Y qué si todo acaba mal? (2024). Estuve en Argentina, visité por primera vez Madrid porque tenía una canción titulada Calles de Madrid y pedí al equipo que el vídeo se grabase aquí. Ahora escribiré Calles de Tokio para ver si la cosa se repite (risas). Aquí en Madrid conocí a Fernando (mi productor), y con él trabajé todo este álbum, por lo que podría afirmar que aquí fue donde nació la idea de Hotel 506. Luego sí, se dieron etapas largas en México, también en Buenos Aires, y casi no estuve en Costa Rica, por lo que quise poner ese 506 como homenaje, ya que es es el código (prefijo) de mi país. Quería jugar con ello, contando cómo yo sigo en la habitación y esa otra persona ya se fue, hizo su vida. Se fueron dando coincidencias que me llevaban a representar a mi país, y es cierto que yo no hago la música que se hace allí, no utilizo sus sonidos, y necesitaba de alguna forma representar de dónde soy. En TikTok no hablaba mucho, era muy tímido y versionaba mucha música mexicana, por lo que hasta el algoritmo creía que era mexicano. Hasta que me escucharon hablar y escucharon mi “R”.

Hablas de memoria, de permanencia, y también de obsesión, en el álbum.

Más allá de que se dé esto en alguna canción concreta, yo soy una persona que siempre quiere tener el control de todo. Pienso en las consecuencias de todo lo que hago, si me querrán más o menos en función de mis decisiones. Por cada acción pienso en sus diez finales diferentes. Por ejemplo, en Arder o durar hablo de amor pero también hablo de futuro, y ocurre un poco lo mismo en Nadie se muere de amor. Trata de una infidelidad, fui el tercero en una relación en la que no tenía que estar, y hablo de cómo es posible tener la conciencia tranquila ante determinadas decisiones. Es un reproche a ese intento de controlar cómo debe ser una historia de amor cuando en realidad uno está forzando las cosas y el resultado, al final, suele ser incluso peor. Por todo ello, el álbum empieza muy feliz, desde un punto de inocencia, y se va tiñendo de cosas más oscuras que se habían romantizado.

Hablas de Nadie se muere de amor, que junto a Maldita canción (de pop) incluyen las dos colaboraciones del disco.

En esa primera, con Marcelo Rubio, fue todo súper natural. Venimos del mismo mundo, las redes, TikTok, nos seguíamos, de hecho, y un día le escribí porque iba a estar en Miami, le dije que me gusta mucho lo que hace y terminamos en el estudio. En esta canción cada uno escribió su parte, hubo esa libertad que a mí personalmente me gustó mucho. En el caso de Esteman, nos conocimos en un festival, en el Tekate Supremo de Ciudad Juárez. Compartimos además discográfica, por lo que todo fue muy fácil, aunque fue después, ya por Instagram, que le propuse que estuviese en el álbum. Nos reunimos, le conté la historia, le interesó bastante el chisme (¡había mucho detrás del álbum!) y empezamos a escribir una historia sobre cómo en algún momento lo tuvimos todo y ahora ya no somos nada, utilizando cositas de canciones muy conocidas como Corazón partío, Labios compartidos, que utilizamos en el segundo verso. Creo que Maldita canción (de pop) es la más pensada del álbum en estructura y concepto.

Citabas a Fernando Boix, y toca nombrar el master, de todo un Dave Kutch.

Precisamente por Fernando conseguimos llegar a Dave, y es que prácticamente todos sus proyectos los masteriza él. Noto mucho la diferencia sonora de este álbum con respecto a mis trabajos previos gracias a ellos, el resultado es obviamente muy profesional, muy pop, y es algo que ya notaba en las propias demos. Las escuchaba y pensaba: ¡no hay que hacer nada más! Hizo que me dejase llevar.

Y en lo estrictamente visual, estamos ante una portada rompecabezas.

La idea empieza desde el mismo momento en el que escribimos 506, que cierra el disco y es quizás la canción más explícita. Estábamos de hecho en una habitación de hotel con mi mejor amiga, quien trabaja conmigo toda la dirección creativa, y pensamos en seguir siendo literales. Si de esto ha ido mi vida en los últimos tiempos, sigamos por ahí y hagámoslo cool, incluso en los vídeos, que también están conectados, con ese punto de fantasía. Todo empieza con una carta que dice “Te espero en la 506”, y ahí se inicia un recorrido hasta llegar a dicha habitación, con momentos en los que se inunda la habitación, me dejan solo, hay dramón…

Se siente un disco súper íntimo en lugares llenos de gente.

La enseñanza que me deja el álbum es que del mismo modo que existen esos lugares de paso, también existen personas así. Cada canción me enseña que hay personas que llegan a tu vida para enseñarte algo y luego siguen su camino, y también hay que disfrutar de esos momentos. Se refleja el amor en sus diferentes formas y etapas, en el no arrepentimiento, en lo fugaz, en el por qué no me han elegido… El disco nos enseña que el amor tiene sus tonos grises, no es blanco y negro, que era algo que sí reflejaba mi primer trabajo, en plan ámame u ódieme, pero sé sincero al 100%.

Ese ¿Y si todo acaba mal? que tiene por cierto una barbaridad de escuchas.

Uno se preocupa, más allá de los números, de que su proyecto sea estable. Al venir de TikTok de una forma tan inesperada, hubo muchos escalones y procesos que no viví. Yo no había dado jamás un concierto, no había tenido público delante, y mi primera fecha fue en el Estadio Nacional abriendo para Melendi. Tenía cero experiencia, y éramos mi guitarra y yo ante muchísima gente, en el lugar más grande en el que se puede tocar en Costa Rica. Pasaron uno o dos años, firmé y luego vino la gira y un montón de cosas más. Hay un momento en estos dos últimos años en el que el proyecto se empieza a estabilizar y empieza a darme mucho miedo, porque pasan cosas pero no tantas como al principio. Y me dicen que todo va genial pero lo normal para mí era lo anterior, lo frenético. Uno busca que las canciones exploten, pero luego te entra el miedo de que la gente solo quiera escuchar las que explotan. Todo es muy relativo y es un proceso mental al que uno llegará con los años. No es una carrera contra el tiempo, tiene que ver más con resistir y no rendirse. La presión está en seguir.

Hace unos meses di mi primer concierto en Mexico y gracias a Dios fue sold out en apenas tres días, algo increíble porque anunciamos con apenas un mes de margen. Era la primera vez que esto ocurría tras lanzar un EP, un álbum… Los procesos no son lineales, y esto era una forma de medir hasta dónde podíamos llegar. Ahora ya sabemos que podríamos hacer un espacio un poquito más grande, pero es cierto que no se habla mucho de ese pico y pala, de lo que hay que trabajar para conseguir que algo así ocurra. También tienes que entender que las redes son un espejismo y que TikTok ya no es lo de antes, es un espacio muy saturado ya, y creo que toca buscar nuevas fórmulas y ojalá las encontremos pronto.