Una se pone sus canciones favoritas en el coche o en el transporte público de camino al trabajo, buscando ese estribillo que le ponga el vello de punta y empiece a dar algo de sentido y esperanza a su día. En ese momento, rara vez nos paramos a pensar en cómo se ha llegado a ese estribillo, en cómo se han estructurado esas letras que no te puedes quitar de la cabeza en apenas un par de escuchas. Ahí es donde entra en escena una gran letrista de autor y también directora artística musical como Sarah Karlsdóttir, dedicada desde hace más de quince años a desarrollar ambos pilares en proyectos de música indie, art rock, dream indie, neopsicodelia y post rock.
Sarah trabaja cada canción como una unidad en la que palabra, emoción y sonido construyen una misma identidad, pudiendo iniciar su labor desde diferentes puntos del proceso creativo: desde una canción todavía por construir, en una ya desarrollada o desde una letra que necesita integrarse en la identidad de un proyecto musical. Independientemente del punto de partida, el proceso mantiene un objetivo similar: articular una unidad coherente entre letra, narrativa, arreglos y dirección artística, respetando siempre el lenguaje propio de cada proyecto.
En palabras de la propia Sarah:
“Creo que una canción tiene una especie de lógica interna, aunque no siempre sea evidente cuando empieza a construirse. Mi trabajo consiste, en buena medida, en intentar reconocerla. No siempre sé de antemano hacia dónde tiene que ir una pieza, y tampoco creo que dirigirla consista en decidirlo todo desde el principio. Hay canciones que te obligan a cambiar de perspectiva a medida que avanzan, a entender que aquello que parecía central quizá no lo sea, o que una determinada decisión sonora, una forma de cantar, un silencio o incluso algo que parecía imprescindible están llevando la pieza a un lugar que no le corresponde. Por eso para mí dirigir una canción también significa saber escucharla y saber retirar lo que sobra. El objetivo no es hacerla más grande, más compleja o más espectacular, sino conseguir que todas las decisiones terminen perteneciendo al mismo lugar. Cuando eso ocurre, la canción deja de sentirse como una suma de elecciones y empieza, sencillamente, a ser ella misma.”
Puedes conocer y sobre todo escuchar el trabajo de Sarah Karlsdóttir en su perfil de Soundcloud.
En un proceso que desde fuera quizás se pueda percibir, por desconocimiento, como meticuloso, casi como de un puzzle matemático o de una estrategía más bien fría, el trabajo de Sarah Karlsdóttir aporta en realidad un mayor reconocimiento de la identidad de las canciones, sin tratar de añadir significado sino más bien revelar el que ya existe y acompañar su desarrollo desde la coherencia. Cuando ese clic se da, la magia surge, y tanto letra, narrativa y arreglos como la dirección artística dejan de responder a decisiones aisladas, empezando a formar parte de una misma identidad. Esta revelación permite al artista reconocer su obra y poder habitarla con mayor autenticidad.
Por diferentes acuerdos de confidencialidad no es posible incluir en estas líneas ejemplos de su trabajo de dirección artística, si bien es más que destacable el trabajo de Sarah en la escena alternativa actual con diferentes proyectos musicales que son tendencia en la actualidad. Sí es posible comentar su aportación vital en la la integración entre identidad, narrativa, letra y propuesta sonora de la banda pamplonesa La Calma. Destacables son, por ejemplo, piezas como Nebulosa infinita y la creación y conceptualización de una pieza neopsicodélica y muy rockera como Luces lisérgicas.






