Hace ya unas semanas, el equipo de comunicación de La Estrella Azul, la sobresaliente película de Javier Macipe, nos invitó a un pase privado del film en Madrid, con el objetivo de que pudiésemos emocionarnos tanto como sus ‘cinespectadores’ previos en el Festival de San Sebastián, donde obtuvo el Premio de la Juventud y el Premio de la Cooperación Española, y en el Festival de Cine Inédito de Mérida, donde recibió el Premio del Público. Por supuesto, consiguieron despertar muchos sentimientos y emociones en todos los que estábamos en los Cines Golem, gracias a la historia de Mauricio Aznar (Pepe Lorente), el lider de la banda zaragozana Más Birras, de quien Héroes del Silencio versionaría una de sus canciones (Apuesta por el rock and roll), e incluso Amaral interpretaría en acústico en alguno de sus conciertos su Tren de medianoche. A medio camino entre Zaragoza y Santiago del Estero (Argentina), Macipe consigue atraparnos en esa etapa en la que el frontman busca encontrarse a sí mismo, escapar de los bafles, las distorsiones y la vida complicada, para abrazar la calma y, casi sin darse cuenta, a su maestro Miyagi particular. El director trata de dejar claro que esto no es un biopic, contando la historia de lo que en el fondo es una figura universal, la del artista que busca la constante reinvención en pro de su libertad y convencido en seguir sus sueños por delante de lo que pudiese dictar la industria patria.
Han tenido que pasar diez años para sacar adelante un film que parecía madito por momentos, con tres años de parón incluido por la pandemia, y con hasta catorce viajes de Macipe a América para buscar y encontrar la historia de la que hoy todo el mundo habla. El hecho de combinar a actores profesionales con personas que jamás habían actuado, también es otra de las claves y otro de los dones de esta película, en la que se ha mostrado un profundo respeto a la música, ya que todas las escenas, a cada cuál más complejas, se han grabado en riguroso directo, consiguiendo así una experiencia inmersiva que en muy pocas ocasiones hemos experimentado. De las polémicas previas, y de las dificultades técnicas no vemos preciso hablar, porque sería quitar el protagonismo a esos 129 minutos excelentes.
La banda sonora de La Estrella Azul es un homenaje único a la música popular, al folclore, a las canciones compuestas con el corazón y la raíz, brindadas al pueblo para que las mantenga vivas de generación en generación. El contraste con temas de Más Birras como Esa chica llamada soledad, y el hecho de terminar encontrando puntos en común, hace de esos pasajes de le película una delicia y un aprendizaje esencial. En estos días en los que todo el mundo habla de cine, no deberías perderte esta gran estrella azul.
