Casi como un sueño, rozando la duermevela y abriendo los ojos poco a poco, cae en nuestras manos este sencillo preciosista (prácticamente como todo lo que hace) que abre una nueva etapa en la trayectoria artística de Andrea Santiago, abrigada además bajo el sello Virgin Music. En el borde de los ojos es además el primer adelanto de un disco de muchos quilates en el que se reincidirá en capas y texturas densas, casi como de una niebla que no termina de disiparse y que, además, se gusta y regodea en torno a la nostalgia. Es clave la delicadeza con la que compone y vive la propia artista, quien parece haber encontrado un camino de difícil comparación en nuestra música desde el que crecer, con un poso de pop y folk que quizás estaríamos encumbrando de estar hablando de una artista internacional.
La grabación, producción, mezcla y mastering es un trabajazo del también percusionista y compositor Borja Muerza (Producciones musicales Berto), quien afirma que esta canción ha sido de lo más complejo que ha tenido entre manos, lo cual da una pista de lo que se trae consigo la de Pamplona, quien sigue contando en su recogido equipazo con Nacho Muerza a la guitarra y Javier Induráin al bajo, quienes terminan de apuntalar la potente y dulce voz de Andrea Santiago. Es increíble la capacidad que tiene para transformar realidades en paisajes sonoros con esta profundidad, esa magia para generar imágenes nítidas y reflejar sentimientos, dolor, las inseguridades, la fragilidad, en una etapa en la que la luz y la naturaleza colorida, verde, parece asomar tímidamente tras un tiempo de completar procesos en blanco y negro. Esa etapa anterior, representada en otras composiciones de muy bella factura como Oro, espejismo, Años luz o la gran No quiero olvidar, ya tenían ese punto de refugio, de cuidado, y ahora uno es más consciente de la honestidad y de la desnudez con la que Andrea Santiago se descubre canción a canción, insistimos, situándola como una de las artistas más singulares e interesantes de un panorama actual en el que quizás muchos no sepan valorar la belleza desde lo onírico, desde ese interior desde el que no es nada sencillo transmitir.
Esta nueva era da continuidad a un más que destacado proyecto musical que acumula dos LPs, Prenderle fuego a todo (2021) y Éxodo (2023), el iniciático y siempre recomendable EP He dejado de buscar tu casa (2019), canciones muy reveladoras como Las bestias que me acompañan incluida en la Trilogía de las bestias (2020) y colaboraciones con otros artistas tendencia de nuestro país. Por si fuera poco, Andrea Santiago publicó en 2025 el libro El centelleo (Plasson e Bartleboom, 2025) con el que debutaba en novela (con prólogo de Sara Torres incluido) dando luz a una historia sobre cómo se construyen los lazos familiares y sobre si es posible escapar de lo que nos acompaña desde la infancia. Ojalá sea septiembre cuanto antes para poder degustar ese nuevo disco.
