Revista Sold Out > Noticias > Entrevista > «Laaza es una chica que quería que la gente escuchase sus canciones para sentirse menos sola.» (entrevista)
laaza por @bea11trice

Canciones para olvidarte es el LP debut de Laaza, el proyecto musical súper íntimo de Laura Aznar Grau. La artista de Barcelona no es una cantautora al uso, ya que, a través de sus vivencias personales, aúna géneros como el pop, el bolero, la rumba e incluso la jota, para contarnos historias de de amores no correspondidos. Pudimos compartir un café largo en La taberna de mi abuelo, en Arganzuela, para charlar del disco, de música y de la vida en general.

¿Quién es Laaza y qué hace en Madrid?

Laaza es una chica que quería que la gente escuchase sus canciones para sentirse menos sola, a través de las experiencias que iba viviendo. Estar en Madrid, al final, es una consecuencia de intentar hacer eso.

El disco acaba de salir, e imagino que las sensaciones son increíbles.

La cierto es que me daba mucha inseguridad que las personas cercanas a mí escuchasen algunas de estas canciones, porque son experiencias muy personales y muy a menudo se nos dice que no hablemos de ello, o que no lo hagamos de una manera muy abierta, y dentro del margen del arte siempre nos podemos tomar esa licencia de entrar ahí, de hablar de cosas que se podrían consideran sucias, socialmente hablando, como el riesgo de parecer una desesperada por hablar de experiencias de desamor, de desengaños. Dentro de la música es perfectamente normal hablar de ello, diría que es el tema más común de los últimos 100 años de composiciones, en boleros, en folclore, en la música pop… incluso en el reggaeton ahora.

Creo que gracias a permitirme esa licencia, y de ver que mis referentes hablaban de esas cosas, me envalentóné un poco, hice un poco de tripas corazón y agarré todas esas experiencias, las metí por el tubo creativo y logré escribir una serie de canciones. Una vez escritas estas canciones, pensé, ¡guau, esto es muy personal! le di muchas vueltas y finalmente decidí que la línea iba a ser esta, este tipo de experiencias y esta aproximación a la música, a nivel mundial. La verdad es que esa fue la parte más complicada porque vino acompañada del hecho de enseñar a la familia un porrón de demos, de grabaciones, y la yaya me decía: “¿y por qué no una canción feliz?” pero yo me mantuve ahí, cabezota, y estoy muy satisfecha ahora, porque las partes negativas ya intuía cómo iban a ir: el “no me gusta esta canción” o “por qué has hecho esto”, pero las positivas, como el hecho de poder referenciar música tradicional de donde es parte de mi familia, de poder hacer incluso una jota, y que esto pueda ser al final un bálsamo dentro de esa herida de desarraigo, de tener que mudarse a ciudades grandes… Es una idea que nos atraviesa a todos. Sentir esa comunión, el poder del arte y de establecer vínculos que no podrían darse de otra forma. Esto no solo me da inspiración de cara a próximos proyecto, sino que además me hace sentir muy satisfecha con el camino que he tomado en la vida, y eso me hace muy feliz.

Esto supera a la vergüenza con creces.

¡Exacto! Cuando di el paso tenía la corazonada de que iba a valer la pena. Antes comentábamos el hecho de que yo no salía a la calle, y había quien pedía que por favor sacase un disco. ¿Quieres hacer esto? Pues desespérate, muestra esas ganas, ese hambre, e inténtalo, porque la recompensa merecerá la pena.

¿Son canciones que por inercia terminan formando un disco completo?

Es un caso diría que excepcional, porque salvo con una o dos canciones, el resto fue encontrando su orden según las escribía. A través de la primera que compuse, Ella, fue tan fuerte lo que sentí que me dije “esta tiene que ser mi vida el próximo año, y las canciones que escriba tienen que girar alrededor de esto”. Una de las experiencias más definitorias, a principios de los veinte, es que te rompan el corazón, y la vida ya se encarga de ponerte delante diferentes circunstancias que te hagan espabilar. Esto es genial a nivel creativo, porque todo se engloba en un marco conceptual que tenía todo el sentido. Solo necesitaba un título y una imagen que reflejase ese momento concreto. Literalmente fui haciendo una canción por cada experiencia, y una vez tuve ocho me dije: “¡Creo que ya tengo el disco!”. Hay gente que me decía que era muy corto, pero creo que es suficiente, la historia se cuenta de principio a fin. Personalmente, no me gustan los discos que son más largos de lo que deberían, que es el riesgo que se corre cuando vas al estudio con mogollón de demos, y a partir de ahí “piensas” el disco.

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Laaza por @bea11trice

¿Dónde se graba un disco así?

Yo tenía las demos grabadas a guitarra y voz, y entonces hablé con un productor. A ver, yo quería emular a Natalia Lafourcade con sus Musas sobre el folclore mexicano, quería una sonoridad muy acústica. Sabía que iba a ser necesario entrar en un estudio, grabar a músicos, e intenté tirar por la persona que sentía que iba a hacer que todo esto ocurriese de la forma más fácil posible, Genaro Mosquera. Mi presupuesto además es de artista emergente, y en aquel momento ni conocía a Josi Cortés, ni a Hugo, ni mucho menos tenía un equipo. Pero al final se dio, entraron al estudio músicos increíbles, percusionistas, incluso una bailaora en un día inolvidable porque taconeó, se grabaron castañuelas, palmas… Vino incluso un cuarteto de cuerdas, e hicimos los arreglos con Ariana Abecasis, con quien estamos ya trabajando en nuevo material. Lo pusimos todo en el bote. El resultado es algo muy acústico, y es justo lo que quería. No es una línea que tenga que seguir necesariamente en el resto de mi carrera, pero tenía sentido ahora.

Es íntimo, y es limpio también. No se pasa de arreglos ni de efectos.

Quería tan solo servir a la música y a lo que pedían las canciones, y en este caso pedían una cosa bien arreglada, fácil de escuchar y de entender. No tenía la pretensión de hacer una cosa súper rompedora, ni con una producción rarísima. Es un primer disco, y creo que por ello debía ser lo más transparente posible. Tendré muchas oportunidades de indagar en otras direcciones, pero esa pureza de encontrarte un tema así en bandeja, hacer un disco que salga tal cual, que sea la primera vez que lo haces, que encuentres tantas variantes musicales dentro de él, que siga una estructura narrativa y que encima yo misma pinte las portadas… De por sí es todo ya muy especial, y no era necesario entrar en más capas.

Lo haces todo tú, incluso los visuales.

Obivamente conté con profesionales, de hecho Ariana hizo los arreglos de cuerda, grabó los pianos, y Genaro consiguió reunir a todos los músicos necesarios. Él tenía en su cabeza el tipo de disco que quería y su sonoridad… Hicimos muy buen equipo, y yo participaba siempre de lo que veía que encajaba y lo que no. De todo lo visual, de las portadas, la dirección artística, los vídeos, me encargué yo. Hice los storyboard, me encargué de los vestuarios.

Háblanos, por ejemplo, de Picaflores.

Surge de un enfado muy grande. Por entonces iba tocando de bar en bar, como todo cantautor que se respete empieza por ahí. Quería vivir la experiencia, y me topé con una serie de personajes con los que a punto estuve de involucarme, que tenían una forma de hacer las cosas que me recordaba mucho al estereotipo cultural que se tenía de Don Juan Tenorio. Me parecía cómico encontrar semejantes actitudes en un entorno tan demacrado. Quien se va a un bar hasta las tantas a escuchar música en directo, siendo esa su vida, creo que tiene problemas suficientes como para estar intentando engañar a las mujeres o entrar en dinámicas de picaflor. Yo observaba las incoherencias, que extendía a la sociedad en general, esa percepción tan española, tan de macho ibérico. A esta gente hay que decirle algo. Muy a menudo ocurre que estas figuras crean arte a través de las musas que utilizan, y se acaban convirtiendo en cascarones. A mí me parecía divertido hacer de Velázquez, y pintar al pintor que está pintando el cuadro. No quería tratar esto desde un punto de vista muy destructivo, quería denotar la fauna, lo pintoresco de aquello, para dejar constancia. Es además una rumba, un guiño a El Madrileño de C Tangana, porque él también ha jugado mucho con este tipo de personaje, ha querido explorarlo. Creo que el artista que es consciente del entorno cultural en el que se mueve, puede hablar el lenguaje de los tiempos.

Nos gusta muchísimo Cuando no estabas, que cierra el disco.

Hay dos momentos muy luminosos en el disco: uno es Plantar un bosque, que es una canción muy esperanzadora, muy íntima y que apenas tiene bandurria, silbido, guitarra y voz, y esta que mencionas es justo lo contrario, es una fiesta final, el “se acabó». Condensa toda esta experiencia en la que vale, has pasado por todo el proceso, pero ahora he decidido que ya no quiero volver a entrar en esa rueda de la tristeza. ¡A tu costa, brindo por ti, y que sepas que aunque me has hecho mucho daño, gracias a ti ahora soy mucho más fuerte! Yo la veía como una samba, y al entrar al estudio, Genaro – que es venezolano – desde en un primer momento entendió que había que meter un mambo. Lo apuntó de tal forma que el estribillo acabó por ser una salsa, y eso al final encajó perfectamente con el concepto de la canción. Cantamos esos coros súper empastados, unos encima de otros, y realmente lo sentimos así, como una fiesta de despedida.

Te sorprenderá cuando una idea preconcebida evoluciona así.

¡Totalmente! Se convirtió en una cosa bailable, súper liviana, y me fascinó. Confieso que no tenía tanta fé cuando terminé la canción y, sin embargo, al final vi que cumplía su propósito, y ahora toda persona despechada puede bailarlo, y le va a sentar bien.

En directo habrá bailes entonces, en diferentes ciudades.

Todavía no puedo anunciar fechas, pero sí, habrá una gira nacional y se bailará. El proyecto tiene más sentido fuera de Barcelona, por el tipo de música, y me parece bonito devolver a sus lugares todos esos estilos musicales que hay en el disco.