Revista Sold Out > Noticias > Entrevista > Sin vergüenza’s de libro. Entrevista a Antonio de Arde Bogotá y Dani Fernández.
arde bogotá - dani fernández

Dios – o diosa, es decir, Murcia – los cría, y ellos se juntan. Arde Bogotá viene de petarlo en multitud de festivales – Riviera incluida – y Dani Fernández sube la apuesta y te llena el Wizink a varios meses vista de su concierto en Madrid. Ambos están viviendo etapas en sus trayectorias musicales que no olvidarán jamás, y van los tíos y se unen y entremezclan para hacer un temazo juntos. Ya os vale, pensamos, pero claro, es que han hecho un temón. «Sin Vergüenza» fue la excusa para vernos.

A modo de intro, ¿cómo os conocisteis?

Antonio: Pues la primera vez que Dani y yo estuvimos juntos en un lugar concreto fue cenando en mi casa. Un miércoles cualquier de 2019. yo puse tres botellas de vino y Dani puso otra. Nos bebimos las cuatro, y al día siguiente fui a trabajar con una resaca descomunal, pero se creó una amistad basada en lo mucho que nos gusta la música, y lo afines que somos musicalmente. A partir de ahí hemos seguido coincidiendo en el camino, enseguida se vino a cantar con nosotros, yo fui a cantar con él, conoció a la banda, y ya por entonces empezó a sobrevolar la idea de hacer algo juntos.

Dani: Es muy importante remarcar que para llegar a donde hemos llegado los dos hemos entendido el proyecto de cada uno, el hecho de estar en sus ensayos, de estar mamando el proyecto de Arde Bogotá, el conocer sus inquietudes, las líneas rojas de ambos, el qué nos apasiona más, el darnos cuenta de lo mucho que nos mola el directo y poner ahí la base para al final decir: “Oye, ¿y por qué no?”

Al escuchar esta canción se nota un equilibrio, un 50% exacto de ambos:

A: En el proceso de “Sin Vergüenza” echamos muchas horas de guitarras, pusimos sobre la mesa muchas ideas, y lo que nos gustaba era que la estrofa más del momento inicial tenía una parte muy Arde y otra muy Dani, era algo muy evidente, y de repente surgió un estribillo muy de ambos, que era algo en lo que incidió mucho Paco Salazar, que insistía en que debía tener la parte más melódica de Dani y la base musical que está proponiendo la banda, y casi sin querer al final se consiguió.

D: Y es una canción muy de directo, que ambos disfrutamos ya tocando. Es que esa es nuestra base: las salas, los directos, es muy importante que la gente lo entienda, y nos gusta que se vean esos dos colores en el tema, y que se puedan incluso analizar.

Contadnos ahora que no nos lee, la experiencia entonces con Paco Salazar:

A: Conocimos a Paco hace ya tiempo, le gustaba mucho Arde Bogotá y nos dijo de inicio que no debería trabajar con vosotros, es decir, que no debería tocar nada de lo que teníamos porque ya le gustaba cómo sonábamos, algo que le honra un montón. Como sabíamos que había trabajado con Dani, a los cinco nos parecía lo más lógico que fuese él la persona ideal para esto. Trabajar con él fue súper fácil, se adaptó súper bien a nuestros tiempos, cogía ideas súper rápido que al mezclarlas salían bien… Yo sigo maravillado, le admiro un montón.

D: Antes de todo esto, ellos me regalaron una camiseta de Arde Bogotá, y un día fui al estudio con ella puesta y Paco me dijo “¡Eh! ¡Ese grupo!” y entonces empezamos a hablar de mi amistad ellos, de su trayectoria, de su sonido, y terminó diciendo que pegábamos bastante. Paco me dijo al primer minuto de conocernos que él no era una fábrica de tornillos, y eso me sorprendió para bien, porque la música es emoción, es querer contar cosas, y cuando Antonio y yo nos juntábamos pensábamos en esto, en pasarle cositas a Paco, y bueno, él es eso, vive la música como si fuera un artista más, no va buscando el hit, sino lo que mejor le va a cada tema.

Y habrá alguna anécdota en todo este proceso:

A: De hecho quedamos en nuestro local, se nos fue la luz y tuvimos que irnos a otro sitio…

D: Fue el primer día de la calima cuando empezamos a dar forma a lo que ya habíamos hecho anteriormente. A donde nos fuimos la batería era terrible, no había guitarras para todos… pero rock and roll actitud, joder.

A: En el fondo era la experiencia que buscábamos. Unos amigos juntos haciendo una canción, que es como cuando empezábamos: quedábamos en un local por horas para echar un rato. Esta canción se hizo así, en el espíritu más primitivo de la expresión “banda de rock de amigos en un polígono de Cartagena”. Es literalmente eso: echar un rato, ver si sale algo, hacer un poco el gamba…

D: También hablábamos de la importancia de una retirada a tiempo, porque igual nos juntamos y no funciona, o no sale nada, y no pasaría nada. Pero tuvimos la suerte de que sí funcionó.

¿Y la temática del deseo, lo prohibido…?

A: Nace de un punto de conexión entre «Entre las Dudas y el Azar» y «La Noche». La letra nace de eso, de soltar verborrea encima de la música, empezar a armar, de ver poco a poco que va cogiendo sentido. Y ya después de eso ir haciendo un boceto de la letra sobre la que ir trabajando.

D: Al principio era un poco estilo libre. Antonio hizo una letra, yo analicé lo que tenía y comenté que a mí el tema me estaba llevando en realidad por otro camino, y hablando y hablando vimos que podíamos hablar de cosas diferentes en la misma canción, con el eje central del no tener miedo, de dejarse llevar. La gente quizás pensaría que no encajaríamos jamás, pero si ves nuestra música y nuestros públicos entiendes que era algo más que posible.

Si os dicen en 2019 que ibais a estar así ahora con tanto en común, ¿os lo habríais creído?

D: En absoluto, claro. Y es cierto que somos dos bandas que hemos crecido muchísimo en paralelo en estos últimos tres años y tenemos muchas cosas en común, incluso a nivel generacional. Considero que mi proyecto se fue consolidando con el segundo disco, ya en el post confinamiento, pero antes nos hemos visto haciendo juntos cosillas en RRSS, nos rodea gente de nuestra misma edad y pensamos igual. Todo esto en la música es muy importante.

Y de repente unos llenan la Riviera, otros se marcan un Wizink…

D: Hemos hablado mucho de eso también. Hay que tener vértigo especialmente al principio, porque si no lo tienes entonces puedes pegarte una hostia bastante importante. El reto del Wizink me llega porque se libera una fecha y me dicen ”Qué, ¿te atreves?”, y ahí entra de nuevo el miedo porque no lo tenía previsto, pero luego dijimos: vamos a lanzarnos, vamos a ver qué pasa. Que imagino que a Arde Bogotá le pasaría lo mismo con La Riviera, porque meter dos mil o tres mil personas en una sala no lo hace casi nadie. Hay tantos artistas y tantos lanzamientos los viernes que tienes que tener cuidado, pero al mismo tiempo tienes que tirar.

A: Hay que tener la virtud de tener vértigo y saberte rodear de gente que tenga ambición en la medida justa. Conozco al equipo de Dani, él conoce el mío, y sé que ambos tienen esa dosis justa como pasar por encima del vértigo que podamos tener y decirnos: “Atrévete, que va a salir bien”. Hay que rodearse de gente que sepa decirte “apriétate los machos ahora, saca el tema, que ya verás que irá bien”, y por eso agradezco mucho la labor de todas esas personas.

Qué es lo último que se os ha ido de las manos.

A: La Riviera se nos fue de las manos. Se lo dije mucho a Claudia y a todo el equipo. Cuando salí a cantar y vi toda la gente que había me dije: va a venir la policía, aquí es evidente que hay entradas vendidas de más, esto es desproporcionadísimo, y la policía vendrá, me dirá que como soy el cantante me llevarán con ellos junto a algún otro responsable.

D: Una noche en el calabozo le vendría bien (risas).

A: En las noticias “Cantante de banda juvenil acaba en el calabozo por un sobreaforo”

D: Yo nunca pensé que iba a hacer un Wizink Center, ni tampoco pensé todo lo que se iba a vender con tanta antelación. Hemos sido precavidos de más poniendo de inicio solo entradas de pista porque no creíamos que se fuese a vender más que eso, y nos hemos dado cuenta de que se nos ha ido de las manos totalmente. Le digo a mi equipo que yo con empatar me vale a nivel presupuestos, pero todo esto es especialmente positivo para el proyecto.