Instrucciones para ser feliz es el flamante nuevo álbum de la gran banda de Cali Monsieur Periné, un disco de 19 pistas que Catalina y Santiago asumieron como una oportunidad para seguir empujando límites, para salir de sus zonas de confort incomodándose y reinventando su sonido. El disco nació y creció entre Bogotá y Miami, y es perfecto para echarse a ver pasar las nubes, para cantar en el coche y para reír o llorar sin dejar de bailar. Aprovechamos la visita de la banda a nuestro país para charlar un poquito de las sensaciones y alegrías desde ese 30 de abril, con las agradecidas vistas de su oficina en Madrid.
¿Cómo vais de sensaciones en este no parar de viajar?
S: llevamos ya unas fechas encima, las primeras en Argentina y Chile, y luego han venido las de España. Estamos inmersos en una nueva etapa, estrenando nuevo show, nuevo formato en directo, algo interesante porque llevábamos ya unos años con el mismo elenco y la misma forma de hacer las cosas. En esta ocasión hay una nueva alineación que, junto a las nuevas canciones, supone un nuevo sabor. Es interesante este “renacer” del proyecto y lo estamos disfrutando, entre otras cosas por haber podido actuar en lugares de los que nos han hablado muy bien como el Náutico de San Vicente de O Grove, además de volver a París. La cosa sigue por Estados Unidos, y es un esfuerzo energético grande pero nos hace muy felices poder seguir llevando la música a tantos sitios de forma ininterrumpida desde 2012 hasta hoy.
En este disco, en el que os salís tanto de vuestra zona de confort, ¿podemos llamarlo algo arriesgado, quizás?
S: el cambio de formato es arriesgado porque implica dar un vuelco en primer lugar al equipo con el que llevábamos tanto tiempo, y las despedidas son duras pero las condiciones y circunstancias de la industria obligaban a achicar un poco. También es una responsabilidad defender un proyecto que tiene tantos colores, tanta fuerza en el directo, y reducirlo también era un reto que creo que hemos sacado adelante de una forma, además, muy interesante, con una producción y un sonido muy original que, de hecho, seguirá evolucionando. Siempre hay un riesgo en toda decisión creativa, y más si quieres tratar de hacer cosas diferentes y no quedarte en lo que ya sabes que funciona para terminar haciendo lo mismo todo el tiempo. Este álbum y el formato son un impulso que nos está llevando a nuevos lugares.
¿Qué novedades son las que más podríais destacar?
S: este formato engloba mucha fuerza en la percusión, y eso lo convierte en algo muy fiestero, muy activo, potente y enérgico para bailar. A eso le sumamos toda la parte técnica y a la parte electrónica, a los sintes (Octatrack mediante), que utilizamos con la banda tocando en vivo, generando un sonido muy interesante porque hay una gran cantidad de cosas inesperadas que ocurren con el sonido gracias a este contraste entre lo orgánico y los efectos. Suena todo muy moderno y a la vez muy acústico y fiestero, y esa evolución del sonido es algo muy lindo, porque seguimos con la interpretación al mismo tiempo que generamos momentos más propios de una sesión de electrónica, consiguiendo generar emociones que muchas veces solo se consiguen en ellas.
C: en un presente en el que en algunos eventos todo va grabado, incluso al nivel de hacer playback, sin duda es un reto, y más para nosotros que venimos de un país tan ruidoso y en el que damos tanta importancia a lo orgánico. Estamos rodeados, por suerte, de una banda chévere que nos gusta, aunque es cierto que ocurrió también algún hecho que nos apena, y es que el hermano de nuestro baterista de toda la vida enfermó gravemente y supuso un golpe duro justo antes de empezar a movernos. Él iba a venir con nosotros pero lamentablemente es una situación compleja. La vida al final va cambiando, uno va viendo cómo adaptarse y hasta qué momento. Tenemos que tratar de estar bien, aprender a ello.
Justo lo que reza el álbum: instrucciones para ser feliz. El concepto casa genial.
C: la idea de este disco se originó hace unos cinco años, cuando empezamos a escribir cosas que en ese momento no resonaban con lo que estábamos haciendo por entonces, y se fueron quedando en espera como un esbozo de otro camino. Todo en este álbum se hizo de una forma diferente, abrimos la puerta a otros productores, a otros compositores, en otros lugares, con otros sonidos, y en ese proceso de ir buscando esas canciones lo hacía desde un lugar más incómodo, yendo hacia ese querer sentirme bien haciendo música, a estar contenta, en paz conmigo misma, en ser yo, en lo que yo puedo dar. Fui entendiendo que dependía de mí crear ese nuevo ambiente, esas nuevas reglas o dinámicas con quien estaba trabajando y que finalmente desembocó en este álbum. Hay gente de muchos puntos de Latinoamérica que participa y hemos invitado a un montón de colegas y amigos a colaborar. Es muy bonito encontrarnos y hacer canciones, grabar junto a ellos o que ellos hiciesen sus partes… Hubo diferentes formas de acercarse a los procesos de colaboración y todo el mundo súper querido, buena onda, y siento que este disco permitió generar unas memorias muy positivas en torno a los procesos creativos, que para mí en otras ocasiones han sido súper traumáticos y densos. Creo que por eso se llama Instrucciones para ser feliz, ya que entendí que puedo definir cuáles son esas nuevas maneras, y en ese mismo proceso sustraer de la vida lo amargo, lo complejo y también lo liviano, la calma, es decir, la paleta de emociones, para transformarla en una celebración. Cada cual tendrá su manual o sus propias instrucciones, esto no es un manual de autoayuda (risas), pero es eso: estar feliz es un momentito, pero ser feliz es un camino, es un estilo de vida, una forma de transitar siendo consciente de lo importante de estar presente, que no es algo sencillo. Siempre estamos divagando entre lo que viene y lo que pasó, y la música te pone en presencia. Respiras, cantas… Y veo que la gente conecta mucho con eso cuando está escuchando canciones o ve música en vivo.

Entre esos cinco años hay un grandísimo disco como Bolero apocalíptico (2023).
C: la verdad es que ese nuevo camino ni siquiera lo piensas en ese momento, tan solo sientes que lo que has creado te gusta y que ya le llegará su tiempo, en este caso, un tiempo un poco más largo de lo común.
Las colaboraciones son de artistas inmensos que también habrán tenido que salirse de su camino habitual.
C: surgieron de distintas formas, teniendo en cuenta la cercanía con algunos con los que ya había una amistad. En otros casos tiramos de amigos en común que escuchaban las canciones y se les ocurrían artistas, como el caso de Luisa Sonza (Roncito con coca). La contactamos y se dio esa posibilidad sin habernos conocido personalmente. Hubo esa afinidad en lo musical, en el estilo y en el concepto, siendo ella la pop star que es en Brasil y queriendo colaborar con nosotros, que no tenemos mucho que ver. Con otros amigos compusimos canciones, como con Bebo Dumont (de Puerto Rico), y en una de ellas le invitamos a que la cantara. Lo mismo pasó con los venezolanos Rawayana, a quienes conocemos desde hace muchos años cuando estaban en un punto más alternativo en LATAM. Hemos crecido juntos, encontrándonos en muchos escenarios, hemos construido una amistad bonita e hicimos con ellos la canción Hora loca para su álbum ¿Quién trae las cornetas? (2023), que fue un hitazo. Ni ellos ni nosotros sabíamos que podía pasar algo así tras encontrarnos en Caracas y pasar un buen rato haciendo una canción. En el caso de la colaboración en nuestro álbum, Natural existía de antes, de hecho fue la canción que nació cuando no era su momento, pero yo sentí que era el momento de volverles a hacer señas, teniendo en cuenta que ahora son mucho más grandes y tienen una súper agenda. Con mucha generosidad, Beto tomó un avión a Miami y nos encontramos en el estudio para hacer su parte en unas horas en las que lo pasamos súper bien, y ya luego grabamos el videoclip en su primer show de su nueva gira, que fue en Bogotá. Lo grabamos en vivo y fue muy divertido. Al respecto de Carlos Vives, semejante personaje además, es muy chistoso y así mismo es haciendo música. En profundidad le gustan las historias y se deleita contando cosas. Tenemos en común a una persona muy cercana y él nos hizo el puente para sacarnos del ambiente disquero y generar una conversación entre artistas muy relajada. Es un mega artista, llegar a él no es nada sencillo porque tiene una agenda muy complicada, siempre está a mil cosas, pero conseguimos ese espacio en el que quiso escuchar lo que estábamos haciendo. Así que allá fuimos, le mostramos algunas canciones y le encantó una en especial, que justamente era la que nosotros teníamos en mente pero no habíamos dicho nada. Fue un golazo, porque quizás por el lado de la disquera, agencias y demás no habría sido tan fácil. ¡Cuántos artistas estarán esperando con Carlos Vives! Terminamos co-produciendo El avión con ellos, con su sonido, con su gaitera que es otro icono, Mayte Montero. Fue una experiencia muy especial que se nos queda ya en el corazón. Y así fue dándose con los demás, en Colombia colaboramos con muchos artistas que nos gustan, como Jossman, del Pacífico colombiano, con un sonido más ligado al afro-pacífico, que es también productor. Esa fue una de mis colaboraciones favoritas, en MUCHO CON DEMASIAO’. También está Juliana en Mariposa, que viene de la escena pop de Bogotá, está emergiendo y tiene una voz bellísima; Piso 21 (en Grande) que son colegas y han hecho una carrera admirable e increíble para el pop latino siendo un grupo de chicos, algo que no es tan sencillo, y menos manteniéndose así; y luego está un grupo increíble de música afro-colombiana, del sur, Bejuco, con quienes hicimos una canción muy potente para sembrar una semillita de conciencia en relación a este planeta con la vida. Ellos son de una zona en la que hay una extensión muy importante de manglar y conciencian sobre el calentamiento global y todo lo que se desprende de ello. Hicimos así Jardín del paraíso y gracias a ella fuimos a la promoción del COP 16 en Londres a hacer valer ese vínculo en un momento, además, en el que Cali, la ciudad donde nací, era la sede. Cada canción tiene su propia historia y muy bueno recuerdos. Es un gozo total haber hecho así este disco.
El concepto obedece a una escucha íntegra, pero si además lo cuentas así lo vemos casi una obligación moral.
S: en efecto, está diseñado para escucharse de arriba a abajo, siendo conscientes de que es una propuesta un poco romántica, porque no todo el mundo está acostumbrado a ello. Al final los discos se terminan desmembrando en playlists, las canciones terminan separadas por ahí quién sabe como… Pero sí es cierto que hay quien lleva tiempo preguntando por el vinilo, que imaginamos poder sacar adelante en dos tapas, al tratarse de 57 minutos en total. Nuestro deseo en todo caso es que uno se siente (o baile) y escuche el disco de principio a fin, porque hay un concepto, una manera muy concreta en que abre, lo mismo en el cierre, un interludio y ciertos climas dentro de esa escucha que ojalá muchas personas puedan detectar y disfrutar. En Monsieur Periné seguimos jugando a hacer música así, en forma de discos, y nos tomamos unos cuantos años, en torno a tres como promedio, para sacar adelante cada álbum en un proceso amplio en el que, mientras vivimos, hacemos canciones, rediseñamos el sonido, investigamos cosas nuevas que se incorporan a las siguientes producciones… Todo eso lleva un tiempo y. obviamente, se ve reflejado todo este trabajo en las tracklist. Los fans más verdaderos y la gente romántica van a encontrar y disfrutar mucho de las conexiones de las canciones en sus viajes en el coche o en sus casas.
Nos quedaba tan solo comentar la voz de García Márquez en La felicidad.
Fue fruto de la casualidad, ya que investigamos en torno a referencias sobre la felicidad sin caer en clichés de autoayuda. Buscamos referencias cercanas y encontramos una entrevista a Gabriel en Youtube, de finales de los 70 en Barcelona. Ahí le preguntan qué es la felicidad, extrajimos la frase, la sampleamos y la incluímos en ese track bien raro, más bien interludio. Conseguimos la autorización casi entregando los masters y es una alegría como colombianos que esté dentro.
